Timmy, sus aventuras y reflexiones

Timmy es mi compañero, mi amigo; con él reflexiono, me cuenta sus inquietudes y sus aventuras...

martes, noviembre 04, 2008

El mástil y la cuerda

Y el mástil, discípulo del silencio, con un semblante amilanado del que se aprovechaba incesantemente la cuerda -bizarra y confiada de que tenía la situación bajo control y de que dominaba a su compañero-, no encontraba la paz que tanto ansiaba,

¡pues la maldita cuerda, dogal de la vela, no otorgaba el sosiego por el que el gran palo suspiraba!, y por el que imploraba entre toque y toque.

Extenuado por culpa de la señora cuerda, que con la excusa del viento se aprovechaba de él golpeándolo de forma continua, no pudo más y abandonó su actitud tenaz y rígida, y la emprendió a golpes y porrazos contra la señora cuerda.

Segundos después, sangre y silencio.

domingo, abril 13, 2008

Cartas 9

Damos por finalizado el primer mazo: 20 cartas en total... ¿habrá más?





La carta chunga

viernes, abril 11, 2008

Cartas 8




jueves, abril 10, 2008

Cartas 7




miércoles, enero 23, 2008

Carta comodín

Cartas 6




sábado, enero 05, 2008

Cartas 5








viernes, enero 04, 2008

Cartas 4









jueves, enero 03, 2008

Cartas 3












¿Cómo sabe un ciego cuando ha terminado de limpiarse el culo después de poner un huevo?


Yo no me voy de putas, las putas se vienen de mí.

miércoles, enero 02, 2008

- Lévanteme la moral, por favor.

- Ánimo, hombre.

- No señora, no ese tipo de moral.

jueves, diciembre 27, 2007

¿Qué es peor, una derrota o una rendición?

Cuando pienso, invoco a la sabiduría.

No solo me importa poco, sino que también me importa mucho.

sábado, diciembre 08, 2007

No se pueden contar 10 segundos en menos de 10 segundos.

De la misma forma que no se puede limpiar algo sucio con aquello que lo ha ensuciado.


Excepto con una goma de borrar, con una goma sí se puede.

Si una goma está sucia y borras con ella por la parte de la suciedad, la suciedad se traspasa al papel, quedando la goma limpia y pudiendo borrar lo ensuciado.

Las gomas de borrar son entes apasionantes, no conocen limitaciones terrenales. Su uso no las extingue, pues nunca desaparecen: si borras algo escrito a lápiz, lo escrito desaparece, pero la goma no, pues quedan minúsculos trozos de goma esparcidos por el papel.

Esos trozos los apartamos con la mano o soplamos para espantarlos ya que nos molestan, ignorando su potencial.

Nunca se extinguen: sino que simplemente se esparcen, para su posterior regeneración... ¡sí! para su posterior regeneración, pues el aire las lleva volando, y los fabricantes de gomas de borrar recolectan los trozos que nosotros desperdiciamos al creer que no sirven.

Y es que los fabricantes de goma son unas de las personas más inteligentes del mundo, pues recogen esos trozos minúsculos desperdiciados y los juntan (eso ya no se cómo lo hacen, rumores no faltan, pues hay quien opina que los rejuntan con saliva, otros creen en la teoría de que utilizan los trozos de goma de borrar a modo de unión de unos con otros -pues las propiedades químicas de estos seres van más allá de lo que alcanza la mera percepción humana-, etc.). De esta manera, no realizan gastos económicos en la fabricación de gomas de borrar, obteniendo beneficios puramente netos.

Y este es el motivo por el cual las gomas de borrar son tan baratas.

viernes, diciembre 07, 2007

Cartas 2






¿Tomas drojas, hijo?

- No.

¡Oh! típico de los drogadictos, negarlo.

- Vale, lo que tu quieras; tomo, ¿mejor así?

Eso es hijo mio, el primer paso es reconocerlo.

-¡Joder! ¿Pero que quieres que diga?!

Así hijo así, ese es el siguiente paso: buscar ayuda.

-¡Acabarás consiguiendo que me drogue!

No te preocupes hijo, es normal en los drogadictos echar la culpa a los demás y creer que todo el mundo quiere mal para ti, pero yo estoy aquí para ayudarte.

-¡Qué me dejes tranquilo leche!

Uf, estás demasiado pillado, te provoca agresividad, malo malo, habrá que ir a un médico.

-¡Sí! ¡pero para tí, loca!

Ay mi niño que le han hecho daño las drojas...

-¡Bah, paso de todo!

¡Nooo!.. ¡y encima camello!

jueves, diciembre 06, 2007

El otro día vi dos gemelas igual vestidas pero una llevaba un muñeco blanco y la otra uno negro. Escalofriante.

¿Cómo se lavan la mano los mancos?

miércoles, diciembre 05, 2007

Las dos primeras cartas

Una carta blanca y otra negra, pues hay dos tipos de cartas.






¿Os acordáis de..?.

¿Os acordáis de aquél juego del bollicao, basado en unas cartas que contenían personajes con cuatro habilidades?
Pues ha vuelto de mis manos muajaja.
Se jugaba con un dado de cuatro caras, cada una con una habilidad, de manera que el personaje que tuviera más puntos de esa habilidad ganaba.
He aquí el dado:

Sí señoras, ha vuelto... EL REPOBLADOR.

Bueno va, vuelvo;
Pero porque mi ingenio no aguanta sin salir a la luz, pues mi espíritu artístico y mi agudeza vivaz deben quedar plasmados y ser conocidos en su momento justo; así, algún día será valorado y aclamado como merece y como lo que es: un señor.

Del mismo modo que Blas de Lezo; sí, mutilado amigo, algún día nos valorarán como merecemos.

jueves, agosto 31, 2006

Debido a las numerosas críticas recibidas he decidido que os metais el blog por el ano propiamente dicho, sisi, que se que algunos lo teneis reventado y entrará sin problemas.
Por otra parte, continuaré mi creación en secreto, porque aunque no le veais la gracia, este blog rebosa creatividad, inteligencia, esponteidad y garbo por todas partes, y de esta manera solo yo disfrutaré de mi buen hacer.
Doy por cerrado el blog.

martes, julio 18, 2006

Siempre fue una persona peculiar. Nunca llegaré a entender por qué hacía lo que hacía. Nunca olvidaré algunos episodios con él como protagonista.

Por ejemplo, recuerdo aquella vez en la que, apenas cumplidos los diez, estábamos en la escuela y un compañero le pidió con amabilidad si le podía prestar la goma, y ya que estaban a dos metros, que se la tirara. ¡Cómo no, con mucho gusto! le dijo, y con una sonrisa cogió la goma de pollo, la estiró y le reventó el ojo derecho (con mucho gusto).
Yo era puequeño, y no entendí que el pobre niño sin ojo dijera que se había caído de las escaleras dando un salto tan grande con el que llegó hasta el árbol que había frente a éstas, con la mala suerte de quedarse enganchado a la rama a través de la cavidad ocular.
Aunque ahora, relacionando las cosas, creo que él le amenazó, pues al día siguiente me lo encontré recortando unas letras de una revista, y me dijo, mientras me escupía con cariño en la cara, que era para un trabajo. Le creí, pero en qué clase de trabajo dices cosas como "tus piernas son muy bonitas pero débiles, sería una pena que alguien, como yo, te las partiera con un
mazo" o "piénsalo hombre de Dios, aun te queda un ojo".

También recuerdo aquella vez que después de un tiempo sin vernos y rondando ambos los dieciséis años, un señor de aspecto bonachón que quería repostar su coche en la gasolinera le pidió porfavor, a cambio de una suma interesante, si le podía echar gasolina en el coche, y que se lo llenara.
Yo era inocente, y él me dijo que trabajaba ahí, me parecía extraño, dado los rumores que había acerca de su afición a la piromanía, pero al verlo con el mono de trabajo lo creí. Y mientras me alejaba, volví la vista atrás y efectivamente estaba echando gasolina al coche, y sí, se lo estaba dejando lleno, por el parabrisas, el techo, el capó, todo lleno. Todavía recuerdo su apacible sonrisa mientras se alejaba corriendo y lanzaba la botella incendiaria contra el coche. Así es como empezó el incendio de Manhattan, cosa curiosa.

Ya no había remedio. La hora de partir había llegado. Nadie quería hacerlo, no queríamos despedirnos (más que por ella, por nosotros).
Pero todos sabíamos que era necesario. Lo teníamos que hacer porque nuestro trabajo era así.
Nos llenamos de valor y uno de nosotros dio el primer paso. Y con un leve gesto alzó el brazo para despedirse para siempre.
Acto seguido lo bajó, y mientras lo hacía todos sabíamos que no la volveríamos a ver.
Y... ¡Toma hachazo! Cuello partido, y todos llenos de sangre, ¡Qué mierda de gallinas, como salpican las jodidas!.

viernes, julio 14, 2006

Sí, fue una pena sí. Pero he de reconocer que ahora estamos mejor que nunca. Antes nos encontrábamos inmersos en un mundo dominado por él, pero desde que se fue nos sentimos completamente libres, podemos hacer cosas que no podríamos estando él... ¡Coño, que ya vuelve!, ¡Aprisa, guardemos los porrillos y saquemos los libros!.

jueves, julio 13, 2006

Venga hombre, no te enfades, que pareces un niño pequeño. Y enfadado lo pareces todavía más.

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sábado, julio 08, 2006

"Su intención era caer al vacío, así que recorrió mundo en busca de un lugar donde no rebotara."

jueves, julio 06, 2006

La triste historia de Tocino

No en vano, su envergadura le permitía asir los dos lados del puente al mismo tiempo. Golden Gate, creo recordar que se llamaba el puente.

Pero a pesar del estímulo que le suponía tal cosa (pues su estima crecía cuando era sabedor de su capacidad de dominar el tráfico) su existencia era algo complicada.

El otro día vi una cagada de perro, parecía que primero había un excremento y después otro encima, que además tenía un color y tamaño distintos, pero en realidad estaban conectados; un perro realmente complicado, igual que la vida de Tocino (así era llamado por sus conocidos, ¡ojo!, solo conocidos, no amigos, ya que dejó de tenerlos desde que su volumen aumentó unas diez o doce veces, al comenzar a partir en dos los sofás en los que se sentaba. De hecho, les destrozaba la casa: la puerta tomaba la forma de Tocino, los vecinos de abajo estaban hartos de esas grietas del techo del tamaño de pelotas de rugbi, aunque al final era una ventaja, porque se hacían amigos ambos vecinos al saludarse por las mañanas a través de tales grietas.

Pero a pesar de la gran labor social que realizaba en ciertos lugares en los que, gracias a su presencia, era innecesario el uso de semáforos (como en el Golden Gate), la vida de Tocino comenzó a ser un infierno cuando el tamaño de su cuerpo llegó al punto de, al sentir una necesidad imperiosa, no poder coger su miembro por sus propios medios para aliviar ese impulso. Su única manera de sobrevivir era o bien con la ayuda de dos personas (una que aguantara en alto el estómago mientras la otra sujetaba su Timmy particular; opción descartada desde el principio), o bien ir a un lugar apartado y, habiéndose quitado la ropa que no le facilitara la operación con ayuda del palo de la escoba, evacuar sin problemas.

Pero este modo de vida no le satisfacía en absoluto; y optó por quitarse la vida. Su intención era caer al vacío, así que recorrió mundo en busca de un lugar donde no rebotara, y encontró el sitio perfecto, un puequeño cañón situado entre dos montañas, en cuyo fondo, no muy lejano a la superfície, se avistaban numerosos picos acabados en punta. Tomó aire, y sin pensarlo se despidió para siempre de su horrible vida.
Este es el origen del Gran Cañón del Colorado.

miércoles, julio 05, 2006

¡Uy, que niño más rico!, ¿Cuántos años tienes?.
Tengo 7.
¡Estás pa comerte!.
Pues empieza por la chorra, guapa.

jueves, junio 15, 2006

-¡Hijo puta!
-¡Oye! No te metas con mi madre.
-Tranquilo, si me metía con tu padre.

Esto es un niño huérfano que va al día de la familia y le dicen: ¡eh! Tu no puedes pasar.

domingo, junio 11, 2006

¿Qué cuentan las ovejas para dormir?

¿A qué huelen los animales subacuáticos en vida?

El parabrisas seca el cristal, pero si con la lluvia se moja... ¿no debería mojarlo?

¿Hay algún chino negro?

Si el abrigo abriga... ¿la camisa camisa?

Si un negro se apellida Blanco, ¿se le llama Negro o Blanco?

¿En qué punto de tu vida dejas de crecer para envejecer?

Timmy

Estaba sentado en aquel sofá cuando ella se tropezó con la alfombra, de tal manera, que su cuerpo vino a caer encima del mio, y su seno izquierdo rozó suavemente mi mejilla.
Ese delicado contacto hizo sentir en mí la llamada de la selva. Y Timmy reaccionó inmediatamente; lo hizo con tal fuerza que logró atravesar mis pantalones; ese esfuerzo había menguado su potencia, pero aun conservaba una parte de ella, pues a pesar de su nombre -Timmy-, era española.
Así que también logró traspasar su falda, pero ya casi se le había agotado el impulso -las bragas lo pararán- pensé, pero... ¡cuan grande fue mi sorpresa al ver que no llevaba!
Ahora soy padre.

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